Flexibilidad
Sabemos que la vida hoy nos pide flexibilidad. Por eso, buscamos siempre que el jardín sea un puente que se adapte a las necesidades de cada familia.
Hay un lugar en el barrio de Núñez donde, desde 1992, las puertas se abren tempranito para recibir historias que recién comienzan.
El Jardín TaTeTi nació como parte de un sueño: el deseo de crear un espacio donde las familias encontraran un verdadero refugio de cuidado, contención, juegos y amor. Fue la meta de Gloria, docente y nuestra directora, quien volcó su formación y especialización en maternal para dar vida a este rincón donde la infancia es lo más importante.
Aquí, el tiempo se detiene para observar lo esencial. Recibimos a los más chiquitos sabiendo que cada paso es un descubrimiento y cada gesto, un universo por descubrir. No tenemos fórmulas cerradas; nuestro proyecto es un camino que se transforma, reinventa y crece cada año, porque entendemos que cada grupo es único y siempre nos enseña algo nuevo.
Sabemos que la vida hoy nos pide flexibilidad. Por eso, buscamos siempre que el jardín sea un puente que se adapte a las necesidades de cada familia.
El acompañamiento es nuestra esencia: caminamos a la par de las familias junto a nuestro equipo de docentes especializadas, con el apoyo de nuestra psicopedagoga y nuestra puericultora.
Creemos en la comunicación fluida que nace de la confianza y el respeto por la individualidad.
Porque en cada rincón, lo simple se vuelve asombroso, cada día es una aventura compartida.
Pasitos pequeños que abren universos gigantes.
Cuando los peques empiezan a deambular, el mundo se vuelve todavía más asombroso. A través de talleres diarios dictados por docentes específicos —teatro, música, educación física, yoga e inglés— el juego se convierte en una herramienta para explorar y sentir.
Un lugar para encontrarnos, para escucharnos y para recordar que cada peque que pasa por aquí deja huellas imborrables en nuestro corazón.
Un jardín con historia, calidez y una mirada amorosa sobre la primera infancia.